abril 26, 2017

Los cadáveres del Fondes, Agolán, Alas Uruguay, Banco República, Empresas, Ernesto Murro, Fondes, Mujica, Rodrigo Goñi, Tabaré Vázquez

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Los cadáveres del Fondes

“En esto del Fondes no me llevan puesto. Yo defiendo la autogestión y la voy a defender mientras viva”. A menos de un mes de dejar su despacho en la Torre Ejecutiva, José Mujica se refería así en una entrevista con La Diaria a lo que, en ese momento, aparecía como uno de los puntos álgidos de la transición: qué pasaría con el Fondes, su niño mimado, una vez que Tabaré Vázquez volviera a calzarse la banda presidencial.

Mujica afirmó en ese entonces que no se podía “juzgar todo por algunos fracasos”. Así, el mandatario saliente defendía a capa y espada al Fondo para el Desarrollo (Fondes), la herramienta que vio la luz bajo su gobierno y que fue concebida para apoyar la autogestión obrera, uno de los motivos de desvelo del exmandatario.

Cuando todavía no hacía un mes del arranque de su segunda presidencia, Vázquez estampó su firma en un decreto que introducía modificaciones al esquema original del Fondes, que había nacido –también por decreto– en setiembre de 2011. Meses más tarde, en agosto, se promulgó una ley (la 19.337), que dio otra jerarquía jurídica a la figura, además de sumar otros cambios. El programa del Frente Amplio ya había planteado la necesidad de otorgarle otra “institucionalidad”.

La administración entrante buscaba ordenar el funcionamiento de una figura que, consideraba, no había sido utilizada hasta el momento de la mejor manera. Entre otros, la ley introdujo un tope para delimitar cuánto podía aspirar a recibir un emprendimiento: hasta 10% de los activos administrados en el año por el Fondes.

Con esto se buscó evitar la concentración de fondos en pocas manos que había ocurrido durante el gobierno de Mujica. De 22 emprendimientos que obtuvieron dinero a través del Fondes hasta el 28 de febrero de 2015 –lo que totalizó US$ 69,2 millones–, ocho acapararon 93% de los fondos, según consta en el Informe de gestión Fondes Inacoop marzo 2015 – mayo 2016.

Alas Uruguay empezó a volar en enero de 2016 y cesó sus operaciones en octubre del mismo año

Estos ocho proyectos eran Alas Uruguay (US$ 15 millones); CTC (ex Metzen & Sena, US$ 13,3 millones); Envidrio (US$ 11,5 millones); Funsacoop (US$ 6 millones); COEP (ex Pressur, US$ 6 millones); Cotrapay (ex Paylana, US$ 5,9 millones); UCOT (US$ 3,7 millones) y Urutransfor (US$ 3 millones).

De esta lista, tres –COEP, Cotrapay y, más recientemente, Alas Uruguay– cerraron sus puertas tiempo después de haber recibido el apoyo del Fondes. Sobre los tres proyectos había alertado en su momento la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) a través de su Unidad Técnica, informó El País en octubre pasado.

En tanto, la curtiembre de Florida El Águila enfrenta tiempos turbulentos.

En este contexto, el retorno del dinero es un dolor de cabeza para las autoridades del Fondes Inacoop –una de las dos particiones en las que la herramienta se dividió tras las innovaciones normativas–. “Prácticamente no paga nadie”, dijo su presidente, Gustavo Bernini, al ser consultado por Brecha en su edición de ayer por el nivel de morosidad. Ante la pregunta de si eso se revertiría, contestó: “Uno aspira a que sí, pero no vemos que en el corto plazo haya posibilidades de hacerlo”.

Un préstamo

Luego del “rediseño” del Fondes tras el comienzo de la segunda presidencia de Vázquez solo un préstamo obtuvo luz verde. Fue para la Cooperativa Textil Puerto Sauce (ex Agolán. de Juan Lacaze, Colonia). Ascendió a US$ 1,62 millones, y se sumó a los US$ 960.352 que se le habían otorgado previamente.

De hecho, de dónde saldría el dinero para el funcionamiento del “nuevo” Fondes se convirtió en una interrogante por un tiempo.

A mediados del año pasado, después de varias idas y vueltas, las autoridades del Fondes Inacoop finalmente recibieron los fondos que esperaban para operar. De todas maneras, fue una cifra menor a la que anticipaban: alrededor de US$ 10 millones en lugar de los US$ 30 millones que, creía, le llegarían.

El decreto de marzo de 2015 había estipulado que el Fondes Inacoop se “quedaba” con los créditos ya otorgados, mientras que se le traspasaba a la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE, la otra partición) los activos líquidos, alrededor de US$ 70 millones. Un nuevo decreto, de fines de mayo de 2016, indicó que fuera de ahí y no de las utilidades del Banco República –como había sido desde el comienzo del Fondes– de donde saliera la primera partida para alimentar al Fondes Inacoop.

Estos cerca de US$ 10 millones son los que tiene el organismo hoy para prestar a los nuevos proyectos que reciban su visto bueno. Sus autoridades –que se excusaron de brindar información acerca de los préstamos en pie– sostienen que no hay ninguno en lista de espera que sea “inminente”, y que algunos de los que estaban en carpeta quedaron “desactualizados” por no adecuarse a las nuevas exigencias tras el cambio normativo.

Foco en las recuperadas

Las ocho empresas que más dinero recibieron tienen un denominador común: son “recuperadas”; es decir, que volvieron a abrir con los trabajadores en su dirección luego de que sus propietarios originales decidieran bajar cortina. Ninguna, entonces, se creó desde cero como un proyecto autogestionado sino que fue el plan B para mantener los puestos de trabajo.

Este “sesgo” que tuvo el Fondes al otorgar las ayudas financieras “hizo que la probabilidad de que alguno de ellos tuviera problemas para pagar o que no funcionara fuera muy alta”, sostuvo el economista Andrés Dean. Para el integrante del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la Universidad de la República esto ocurrió pese a que la enorme mayoría de las empresas autogestionadas en Uruguay no son recuperadas.

“Ahí donde fracasó la empresa capitalista, si es por condiciones de mercado, no es razonable que el Fondes le preste dinero, porque también va a fracasar el emprendimiento autogestionado”, dijo.

Para el experto, el Fondes se usó “más que como un instrumento para fomentar a las empresas autogestionadas, como uno de política de empleo para evitar que entraran en el desempleo los trabajadores vinculados a esas empresas”. Esto, agregó, es una aproximación cortoplacista. “Durante un tiempo se evita que pierdan el trabajo, pero si el proyecto no es viable lo único que se hace es patear la pelota hacia adelante y no se resuelve el problema”, dijo.

Dean –que afirmó que se deberían priorizar aquellas empresas de sectores donde haya más probabilidades de éxito– señaló que la legitimidad del instrumento o la “percepción” que puede haber sobre su eficacia “ha decaído justamente porque varios de los proyectos fracasaron”.

Lo político sobre lo jurídico

El diputado nacionalista Rodrigo Goñi también habla de una “mala imagen exterior” del Fondes. El legislador interpelará en los próximos días al ministro de Trabajo, Ernesto Murro, por el cierre de Alas Uruguay. De acuerdo a Goñi, en el Fondes primaron “los objetivos políticos e ideológicos por sobre lo jurídico y lo técnico”.

Para el representante, en esta instancia parlamentaria “se define el futuro” del Fondes.
Según Goñi, si Murro “adopta una actitud humilde de reconocer errores cometidos y asume las responsabilidades correspondientes, es posible que el Fondes pueda no solo revertir su mala imagen exterior sino también enviar mensajes fuertes hacia el interior que generen incentivos sanos y positivos para corregir las fallas”.

Capital aprobado a las 10 que más recibieron

La aerolínea fue quien recibió más dinero del Fondes. Empezó a volar en enero de 2016 y cesó sus operaciones en octubre del mismo año.

La imprenta de Nueva Helvecia (Colonia) recibió el apoyo financiero del Fondes en 2013. Buscaba pagar una deuda bancaria y usarlo como capital de trabajo. En marzo de 2015 el BROU informó que remataría su maquinaria para cobrar al menos una parte de los US$ 18 millones que se le adeudaba.

Cotrapay abrió sus puertas en 2013. En ese momento, la web de Presidencia definió a la textil sanducera como un “ejemplo de cooperativismo”. Tres años después, la valoración del gobierno de la empresa era bien diferente. Con la planta ya parada, un proyecto de ley de julio de 2016 –para extender el seguro de paro de sus trabajadores– marcaba que “en el correr de 2015, estudios realizados concluyeron que el emprendimiento no era viable y sostenible en las condiciones imperantes”.

El Águila surgió luego del cierre de la curtiembre Kindale de Florida. Un año después de recibir el dinero del Fondes, la Dinama la suspendió por descarga de afluentes contaminantes en el Santa Lucía. Reabrió transitoriamente, pero volvió a bajar cortina. En diciembre los trabajadores cobraron por última vez el seguro de desempleo.

La industria de Empalme Olmos (Canelones) se dedica a la fabricación de cerámicas, vajilla y artículos de sanitaria.

Se formó en 2005 por extrabajadores de Cristalerías del Uruguay. Fue el primer proyecto en recibir dinero del Fondes.

Ya canceló más de la mitad de su deuda, a través de un porcentaje de lo que cobra por la venta de su producción: neumáticos y guantes de látex.

La cooperativa de transporte de pasajeros utilizó los fondos para la compra de 20 coches nuevos a principios de 2016.

La empresa ya obtuvo US$ 1,5 millones y solicitó otros US$ 500.000.

La textil de Juan Lacaze fue la única empresa que recibió un préstamo del “nuevo” Fondes.

Los cadáveres del Fondes, Agolán, Alas Uruguay, Banco República, Empresas, Ernesto Murro, Fondes, Mujica, Rodrigo Goñi, Tabaré Vázquez

Los cadáveres del Fondes

“En esto del Fondes no me llevan puesto. Yo defiendo la autogestión y la voy a defender mientras viva”. A menos de un mes de dejar su despacho en la Torre Ejecutiva, José Mujica se refería así en una entrevista con La Diaria a lo que, en ese momento, aparecía como uno de los puntos álgidos de la transición: qué pasaría con el Fondes, su niño mimado, una vez que Tabaré Vázquez volviera a calzarse la banda presidencial.

Mujica afirmó en ese entonces que no se podía “juzgar todo por algunos fracasos”. Así, el mandatario saliente defendía a capa y espada al Fondo para el Desarrollo (Fondes), la herramienta que vio la luz bajo su gobierno y que fue concebida para apoyar la autogestión obrera, uno de los motivos de desvelo del exmandatario.

Cuando todavía no hacía un mes del arranque de su segunda presidencia, Vázquez estampó su firma en un decreto que introducía modificaciones al esquema original del Fondes, que había nacido –también por decreto– en setiembre de 2011. Meses más tarde, en agosto, se promulgó una ley (la 19.337), que dio otra jerarquía jurídica a la figura, además de sumar otros cambios. El programa del Frente Amplio ya había planteado la necesidad de otorgarle otra “institucionalidad”.

La administración entrante buscaba ordenar el funcionamiento de una figura que, consideraba, no había sido utilizada hasta el momento de la mejor manera. Entre otros, la ley introdujo un tope para delimitar cuánto podía aspirar a recibir un emprendimiento: hasta 10% de los activos administrados en el año por el Fondes.

Con esto se buscó evitar la concentración de fondos en pocas manos que había ocurrido durante el gobierno de Mujica. De 22 emprendimientos que obtuvieron dinero a través del Fondes hasta el 28 de febrero de 2015 –lo que totalizó US$ 69,2 millones–, ocho acapararon 93% de los fondos, según consta en el Informe de gestión Fondes Inacoop marzo 2015 – mayo 2016.

Alas Uruguay empezó a volar en enero de 2016 y cesó sus operaciones en octubre del mismo año

Estos ocho proyectos eran Alas Uruguay (US$ 15 millones); CTC (ex Metzen & Sena, US$ 13,3 millones); Envidrio (US$ 11,5 millones); Funsacoop (US$ 6 millones); COEP (ex Pressur, US$ 6 millones); Cotrapay (ex Paylana, US$ 5,9 millones); UCOT (US$ 3,7 millones) y Urutransfor (US$ 3 millones).

De esta lista, tres –COEP, Cotrapay y, más recientemente, Alas Uruguay– cerraron sus puertas tiempo después de haber recibido el apoyo del Fondes. Sobre los tres proyectos había alertado en su momento la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) a través de su Unidad Técnica, informó El País en octubre pasado.

En tanto, la curtiembre de Florida El Águila enfrenta tiempos turbulentos.

En este contexto, el retorno del dinero es un dolor de cabeza para las autoridades del Fondes Inacoop –una de las dos particiones en las que la herramienta se dividió tras las innovaciones normativas–. “Prácticamente no paga nadie”, dijo su presidente, Gustavo Bernini, al ser consultado por Brecha en su edición de ayer por el nivel de morosidad. Ante la pregunta de si eso se revertiría, contestó: “Uno aspira a que sí, pero no vemos que en el corto plazo haya posibilidades de hacerlo”.

Un préstamo

Luego del “rediseño” del Fondes tras el comienzo de la segunda presidencia de Vázquez solo un préstamo obtuvo luz verde. Fue para la Cooperativa Textil Puerto Sauce (ex Agolán. de Juan Lacaze, Colonia). Ascendió a US$ 1,62 millones, y se sumó a los US$ 960.352 que se le habían otorgado previamente.

De hecho, de dónde saldría el dinero para el funcionamiento del “nuevo” Fondes se convirtió en una interrogante por un tiempo.

A mediados del año pasado, después de varias idas y vueltas, las autoridades del Fondes Inacoop finalmente recibieron los fondos que esperaban para operar. De todas maneras, fue una cifra menor a la que anticipaban: alrededor de US$ 10 millones en lugar de los US$ 30 millones que, creía, le llegarían.

El decreto de marzo de 2015 había estipulado que el Fondes Inacoop se “quedaba” con los créditos ya otorgados, mientras que se le traspasaba a la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE, la otra partición) los activos líquidos, alrededor de US$ 70 millones. Un nuevo decreto, de fines de mayo de 2016, indicó que fuera de ahí y no de las utilidades del Banco República –como había sido desde el comienzo del Fondes– de donde saliera la primera partida para alimentar al Fondes Inacoop.

Estos cerca de US$ 10 millones son los que tiene el organismo hoy para prestar a los nuevos proyectos que reciban su visto bueno. Sus autoridades –que se excusaron de brindar información acerca de los préstamos en pie– sostienen que no hay ninguno en lista de espera que sea “inminente”, y que algunos de los que estaban en carpeta quedaron “desactualizados” por no adecuarse a las nuevas exigencias tras el cambio normativo.

Foco en las recuperadas

Las ocho empresas que más dinero recibieron tienen un denominador común: son “recuperadas”; es decir, que volvieron a abrir con los trabajadores en su dirección luego de que sus propietarios originales decidieran bajar cortina. Ninguna, entonces, se creó desde cero como un proyecto autogestionado sino que fue el plan B para mantener los puestos de trabajo.

Este “sesgo” que tuvo el Fondes al otorgar las ayudas financieras “hizo que la probabilidad de que alguno de ellos tuviera problemas para pagar o que no funcionara fuera muy alta”, sostuvo el economista Andrés Dean. Para el integrante del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la Universidad de la República esto ocurrió pese a que la enorme mayoría de las empresas autogestionadas en Uruguay no son recuperadas.

“Ahí donde fracasó la empresa capitalista, si es por condiciones de mercado, no es razonable que el Fondes le preste dinero, porque también va a fracasar el emprendimiento autogestionado”, dijo.

Para el experto, el Fondes se usó “más que como un instrumento para fomentar a las empresas autogestionadas, como uno de política de empleo para evitar que entraran en el desempleo los trabajadores vinculados a esas empresas”. Esto, agregó, es una aproximación cortoplacista. “Durante un tiempo se evita que pierdan el trabajo, pero si el proyecto no es viable lo único que se hace es patear la pelota hacia adelante y no se resuelve el problema”, dijo.

Dean –que afirmó que se deberían priorizar aquellas empresas de sectores donde haya más probabilidades de éxito– señaló que la legitimidad del instrumento o la “percepción” que puede haber sobre su eficacia “ha decaído justamente porque varios de los proyectos fracasaron”.

Lo político sobre lo jurídico

El diputado nacionalista Rodrigo Goñi también habla de una “mala imagen exterior” del Fondes. El legislador interpelará en los próximos días al ministro de Trabajo, Ernesto Murro, por el cierre de Alas Uruguay. De acuerdo a Goñi, en el Fondes primaron “los objetivos políticos e ideológicos por sobre lo jurídico y lo técnico”.

Para el representante, en esta instancia parlamentaria “se define el futuro” del Fondes.
Según Goñi, si Murro “adopta una actitud humilde de reconocer errores cometidos y asume las responsabilidades correspondientes, es posible que el Fondes pueda no solo revertir su mala imagen exterior sino también enviar mensajes fuertes hacia el interior que generen incentivos sanos y positivos para corregir las fallas”.

Capital aprobado a las 10 que más recibieron

La aerolínea fue quien recibió más dinero del Fondes. Empezó a volar en enero de 2016 y cesó sus operaciones en octubre del mismo año.

La imprenta de Nueva Helvecia (Colonia) recibió el apoyo financiero del Fondes en 2013. Buscaba pagar una deuda bancaria y usarlo como capital de trabajo. En marzo de 2015 el BROU informó que remataría su maquinaria para cobrar al menos una parte de los US$ 18 millones que se le adeudaba.

Cotrapay abrió sus puertas en 2013. En ese momento, la web de Presidencia definió a la textil sanducera como un “ejemplo de cooperativismo”. Tres años después, la valoración del gobierno de la empresa era bien diferente. Con la planta ya parada, un proyecto de ley de julio de 2016 –para extender el seguro de paro de sus trabajadores– marcaba que “en el correr de 2015, estudios realizados concluyeron que el emprendimiento no era viable y sostenible en las condiciones imperantes”.

El Águila surgió luego del cierre de la curtiembre Kindale de Florida. Un año después de recibir el dinero del Fondes, la Dinama la suspendió por descarga de afluentes contaminantes en el Santa Lucía. Reabrió transitoriamente, pero volvió a bajar cortina. En diciembre los trabajadores cobraron por última vez el seguro de desempleo.

La industria de Empalme Olmos (Canelones) se dedica a la fabricación de cerámicas, vajilla y artículos de sanitaria.

Se formó en 2005 por extrabajadores de Cristalerías del Uruguay. Fue el primer proyecto en recibir dinero del Fondes.

Ya canceló más de la mitad de su deuda, a través de un porcentaje de lo que cobra por la venta de su producción: neumáticos y guantes de látex.

La cooperativa de transporte de pasajeros utilizó los fondos para la compra de 20 coches nuevos a principios de 2016.

La empresa ya obtuvo US$ 1,5 millones y solicitó otros US$ 500.000.

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La textil de Juan Lacaze fue la única empresa que recibió un préstamo del “nuevo” Fondes.

Los cadáveres del Fondes, Agolán, Alas Uruguay, Banco República, Empresas, Ernesto Murro, Fondes, Mujica, Rodrigo Goñi, Tabaré Vázquez

Los cadáveres del Fondes

“En esto del Fondes no me llevan puesto. Yo defiendo la autogestión y la voy a defender mientras viva”. A menos de un mes de dejar su despacho en la Torre Ejecutiva, José Mujica se refería así en una entrevista con La Diaria a lo que, en ese momento, aparecía como uno de los puntos álgidos de la transición: qué pasaría con el Fondes, su niño mimado, una vez que Tabaré Vázquez volviera a calzarse la banda presidencial.

Mujica afirmó en ese entonces que no se podía “juzgar todo por algunos fracasos”. Así, el mandatario saliente defendía a capa y espada al Fondo para el Desarrollo (Fondes), la herramienta que vio la luz bajo su gobierno y que fue concebida para apoyar la autogestión obrera, uno de los motivos de desvelo del exmandatario.

Cuando todavía no hacía un mes del arranque de su segunda presidencia, Vázquez estampó su firma en un decreto que introducía modificaciones al esquema original del Fondes, que había nacido –también por decreto– en setiembre de 2011. Meses más tarde, en agosto, se promulgó una ley (la 19.337), que dio otra jerarquía jurídica a la figura, además de sumar otros cambios. El programa del Frente Amplio ya había planteado la necesidad de otorgarle otra “institucionalidad”.

La administración entrante buscaba ordenar el funcionamiento de una figura que, consideraba, no había sido utilizada hasta el momento de la mejor manera. Entre otros, la ley introdujo un tope para delimitar cuánto podía aspirar a recibir un emprendimiento: hasta 10% de los activos administrados en el año por el Fondes.

Con esto se buscó evitar la concentración de fondos en pocas manos que había ocurrido durante el gobierno de Mujica. De 22 emprendimientos que obtuvieron dinero a través del Fondes hasta el 28 de febrero de 2015 –lo que totalizó US$ 69,2 millones–, ocho acapararon 93% de los fondos, según consta en el Informe de gestión Fondes Inacoop marzo 2015 – mayo 2016.

Alas Uruguay empezó a volar en enero de 2016 y cesó sus operaciones en octubre del mismo año

Estos ocho proyectos eran Alas Uruguay (US$ 15 millones); CTC (ex Metzen & Sena, US$ 13,3 millones); Envidrio (US$ 11,5 millones); Funsacoop (US$ 6 millones); COEP (ex Pressur, US$ 6 millones); Cotrapay (ex Paylana, US$ 5,9 millones); UCOT (US$ 3,7 millones) y Urutransfor (US$ 3 millones).

De esta lista, tres –COEP, Cotrapay y, más recientemente, Alas Uruguay– cerraron sus puertas tiempo después de haber recibido el apoyo del Fondes. Sobre los tres proyectos había alertado en su momento la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) a través de su Unidad Técnica, informó El País en octubre pasado.

En tanto, la curtiembre de Florida El Águila enfrenta tiempos turbulentos.

En este contexto, el retorno del dinero es un dolor de cabeza para las autoridades del Fondes Inacoop –una de las dos particiones en las que la herramienta se dividió tras las innovaciones normativas–. “Prácticamente no paga nadie”, dijo su presidente, Gustavo Bernini, al ser consultado por Brecha en su edición de ayer por el nivel de morosidad. Ante la pregunta de si eso se revertiría, contestó: “Uno aspira a que sí, pero no vemos que en el corto plazo haya posibilidades de hacerlo”.

Un préstamo

Luego del “rediseño” del Fondes tras el comienzo de la segunda presidencia de Vázquez solo un préstamo obtuvo luz verde. Fue para la Cooperativa Textil Puerto Sauce (ex Agolán. de Juan Lacaze, Colonia). Ascendió a US$ 1,62 millones, y se sumó a los US$ 960.352 que se le habían otorgado previamente.

De hecho, de dónde saldría el dinero para el funcionamiento del “nuevo” Fondes se convirtió en una interrogante por un tiempo.

A mediados del año pasado, después de varias idas y vueltas, las autoridades del Fondes Inacoop finalmente recibieron los fondos que esperaban para operar. De todas maneras, fue una cifra menor a la que anticipaban: alrededor de US$ 10 millones en lugar de los US$ 30 millones que, creía, le llegarían.

El decreto de marzo de 2015 había estipulado que el Fondes Inacoop se “quedaba” con los créditos ya otorgados, mientras que se le traspasaba a la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE, la otra partición) los activos líquidos, alrededor de US$ 70 millones. Un nuevo decreto, de fines de mayo de 2016, indicó que fuera de ahí y no de las utilidades del Banco República –como había sido desde el comienzo del Fondes– de donde saliera la primera partida para alimentar al Fondes Inacoop.

Estos cerca de US$ 10 millones son los que tiene el organismo hoy para prestar a los nuevos proyectos que reciban su visto bueno. Sus autoridades –que se excusaron de brindar información acerca de los préstamos en pie– sostienen que no hay ninguno en lista de espera que sea “inminente”, y que algunos de los que estaban en carpeta quedaron “desactualizados” por no adecuarse a las nuevas exigencias tras el cambio normativo.

Foco en las recuperadas

Las ocho empresas que más dinero recibieron tienen un denominador común: son “recuperadas”; es decir, que volvieron a abrir con los trabajadores en su dirección luego de que sus propietarios originales decidieran bajar cortina. Ninguna, entonces, se creó desde cero como un proyecto autogestionado sino que fue el plan B para mantener los puestos de trabajo.

Este “sesgo” que tuvo el Fondes al otorgar las ayudas financieras “hizo que la probabilidad de que alguno de ellos tuviera problemas para pagar o que no funcionara fuera muy alta”, sostuvo el economista Andrés Dean. Para el integrante del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la Universidad de la República esto ocurrió pese a que la enorme mayoría de las empresas autogestionadas en Uruguay no son recuperadas.

“Ahí donde fracasó la empresa capitalista, si es por condiciones de mercado, no es razonable que el Fondes le preste dinero, porque también va a fracasar el emprendimiento autogestionado”, dijo.

Para el experto, el Fondes se usó “más que como un instrumento para fomentar a las empresas autogestionadas, como uno de política de empleo para evitar que entraran en el desempleo los trabajadores vinculados a esas empresas”. Esto, agregó, es una aproximación cortoplacista. “Durante un tiempo se evita que pierdan el trabajo, pero si el proyecto no es viable lo único que se hace es patear la pelota hacia adelante y no se resuelve el problema”, dijo.

Dean –que afirmó que se deberían priorizar aquellas empresas de sectores donde haya más probabilidades de éxito– señaló que la legitimidad del instrumento o la “percepción” que puede haber sobre su eficacia “ha decaído justamente porque varios de los proyectos fracasaron”.

Lo político sobre lo jurídico

El diputado nacionalista Rodrigo Goñi también habla de una “mala imagen exterior” del Fondes. El legislador interpelará en los próximos días al ministro de Trabajo, Ernesto Murro, por el cierre de Alas Uruguay. De acuerdo a Goñi, en el Fondes primaron “los objetivos políticos e ideológicos por sobre lo jurídico y lo técnico”.

Para el representante, en esta instancia parlamentaria “se define el futuro” del Fondes.
Según Goñi, si Murro “adopta una actitud humilde de reconocer errores cometidos y asume las responsabilidades correspondientes, es posible que el Fondes pueda no solo revertir su mala imagen exterior sino también enviar mensajes fuertes hacia el interior que generen incentivos sanos y positivos para corregir las fallas”.

Capital aprobado a las 10 que más recibieron

La aerolínea fue quien recibió más dinero del Fondes. Empezó a volar en enero de 2016 y cesó sus operaciones en octubre del mismo año.

La imprenta de Nueva Helvecia (Colonia) recibió el apoyo financiero del Fondes en 2013. Buscaba pagar una deuda bancaria y usarlo como capital de trabajo. En marzo de 2015 el BROU informó que remataría su maquinaria para cobrar al menos una parte de los US$ 18 millones que se le adeudaba.

Cotrapay abrió sus puertas en 2013. En ese momento, la web de Presidencia definió a la textil sanducera como un “ejemplo de cooperativismo”. Tres años después, la valoración del gobierno de la empresa era bien diferente. Con la planta ya parada, un proyecto de ley de julio de 2016 –para extender el seguro de paro de sus trabajadores– marcaba que “en el correr de 2015, estudios realizados concluyeron que el emprendimiento no era viable y sostenible en las condiciones imperantes”.

El Águila surgió luego del cierre de la curtiembre Kindale de Florida. Un año después de recibir el dinero del Fondes, la Dinama la suspendió por descarga de afluentes contaminantes en el Santa Lucía. Reabrió transitoriamente, pero volvió a bajar cortina. En diciembre los trabajadores cobraron por última vez el seguro de desempleo.

La industria de Empalme Olmos (Canelones) se dedica a la fabricación de cerámicas, vajilla y artículos de sanitaria.

Se formó en 2005 por extrabajadores de Cristalerías del Uruguay. Fue el primer proyecto en recibir dinero del Fondes.

Ya canceló más de la mitad de su deuda, a través de un porcentaje de lo que cobra por la venta de su producción: neumáticos y guantes de látex.

La cooperativa de transporte de pasajeros utilizó los fondos para la compra de 20 coches nuevos a principios de 2016.

La empresa ya obtuvo US$ 1,5 millones y solicitó otros US$ 500.000.

La textil de Juan Lacaze fue la única empresa que recibió un préstamo del “nuevo” Fondes.

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